Parece que el 2026 es el año en el que la "soberanía" se grita en las mañaneras mientras Donald Trump se sirve petróleo venezolano como si fuera un buffet de hotel. El nuevo "Jefe de Jefes" capturó a Nicolás Maduro —quien llegó a Nueva York en chanclas y calcetines, muy fashion para su juicio— y decidió que él mismo administrará los 2,000 millones de dólares de la venta de crudo para que "no se pierdan". Mientras tanto, en México, nuestra Presidenta exige un "juicio justo", quizá nerviosa de que Maduro suelte la sopa sobre ciertos intercambios de petróleo por frijoles con gorgojo que involucran a la élite de la 4T y hasta a la saqueada Segalmex.
Si usted sobrevivió a la cena de Navidad, felicidades, pero no se suba al Tren Interoceánico. Esa obra "insigne" se descarriló dejando 14 muertos porque, al parecer, poner trenes viejos sobre vías mal planeadas no era la mejor idea, aunque el listón se cortó con mucha elegancia. Pero no se preocupe, la "limpia" en la FGR ya está en marcha: Ernestina Godoy corrió a la gente de Gertz Manero para poner a sus amigos de la CDMX, asegurando que cualquier investigación sea tan "imparcial" como un aplauso en la mañanera.
Hablemos de la economía del bienestar: somos el segundo país con menos desempleo, probablemente porque todos están ocupados acarreando agua en cubetas en Acapulco, que sigue seco tras el sismo de enero. Además, disfrutamos de la gasolina más cara del mundo; casi la mitad del precio son impuestos (IEPS e IVA) para que el gobierno pueda seguir siendo el "sugar daddy" de Cuba, enviándoles 15 veces más petróleo que en sexenios anteriores.
Y para los que dicen que no hay dinero, pregunten a los ministros retirados de la SCJN, quienes sufren el calvario de cobrar hasta tres pensiones simultáneas. El ministro Pérez Dayán, muy previsor, incluso se compró dos camionetas blindadas de lujo de la Corte antes de irse, por aquello de que la austeridad cansa. Mientras tanto, el 60% de los mexicanos ya se gastó hasta lo que no tenía y la "cuesta de enero" les durará hasta marzo.
Finalmente, la Reforma Electoral va "planchada" para que el INE pase a mejor vida y el INEC nos garantice que la voluntad del pueblo siempre coincida con la del Palacio Nacional. ¡Qué alegría vivir en la era de la "Doctrina Donroe", donde Trump amenaza con invadir Groenlandia y nosotros nos defendemos con párrafos nuevos en la Constitución que nadie lee!.